Estrellas

Para que no estuviera triste subió y subió y subió, hasta llegar a la Luna, para pedirle que le diera más luz, pero ésta no le hizo caso, y bajó de nuevo, pero sabía que tenía que hacer algo para quitarle la tristeza, luego subió y subió y subió al Sol, para pedirle que le regalara calor para quitarle el frío de la tristeza y tampoco hizo caso.
De nuevo decidió bajar, solo le quedaban las nubes y buscó a una que estaba cerca, le pidió le diera un poco de sus acolchonadas sábanas, para que se recostara y cuando se levantara, ya no estuviera triste, pero tampoco le hizo caso a su súplica, y como ya se le había hecho costumbre bajó de nuevo.
Entonces, mientras bajaba, se dió cuenta que no podía seguir buscando en otros, lo que ella misma podía darle, y al regresar, le ofreció su hombro para que descansara, su luz para que no se apagara, y un abrazo para darle calor.
***Para la estrella que me enseñó a brillar***




















