Tu mano
Quién dijo que no somos testigos de nuestro nacimiento?
Quién dijo que no recordamos la primera vez que vimos a los ojos a ese ser maravilloso
que se dió el reto de mostrarnos esto que se llama mundo?
Quién dijo que ya se nos olvidó sus manos suaves sobre nuestro rostro en esos primeros momentos?
Gracias por dejarme ser testigo de ese maravilloso momento.
Gracias por dejarme verte a los ojos, que también son los mios, y aceptar el reto de caminar juntas en ese lugar que es nuestro mundo.
Gracias porque siempre tengo tus manos sobre mi rostro en todo momento.
Siempre seremos testigos de nuevos y magicos momentos.
Siempre te veré a los ojos, porque ahi me encuentro, y son mi mejor brújula para no perderme en el sendero
Siempre quiero tus manos sobre mi rostro disfrutando de mi risa, y secando mis lagrimas.
Azul Pacífico

